Dependencia Digital Estructural
Las sociedades modernas se han vuelto estructuralmente dependientes de los artefactos digitales.
Los contratos, transacciones financieras, presentaciones regulatorias, atestaciones de identidad, evidencia multimedia y comunicaciones transfronterizas ahora determinan resultados económicos, legales y geopolíticos.
La infraestructura digital se ha escalado globalmente.
La integridad digital no lo ha hecho.
La mayoría de los sistemas dependen de mecanismos fragmentados:
- Registros internos
- Marcas de tiempo de la plataforma
- Rastros de auditoría específicos del proveedor
- Firmas criptográficas localizadas
- Anclaje parcial en blockchain
Estos mecanismos operan dentro de dominios de confianza aislados.
No forman una arquitectura de integridad unificada.
A medida que la interacción digital transfronteriza se intensifica, la exposición probatoria se expande:
- Disputas entre plataformas
- Medios sintéticos generados por IA
- Conflictos de aplicación regulatoria
- Disputas en la cadena de suministro
- Divergencia de infraestructura impulsada por la soberanía
La dependencia digital sin integridad estructural crea fragilidad sistémica.
Lo que falta no es otra capa de aplicación.
Lo que falta es una capa de integridad determinista, capaz de operar por debajo de instituciones, sectores y jurisdicciones.